La batalla del Zulema

El día 22 de Mayo de 2012 se cumplían 199 años de la liberación de Alcalá de los franceses, a parte del aniversario de este hecho sucedido en 1813 también se cumplía, ese mismo día, el primer año de la entrada de España2000 en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Como celebración de estos dos hechos la delegación alcalaína realizó una comida de hermandad, posteriormente se dirigieron a la estatua de quien encabezara la liberación de Alcalá: El Empecinado, donde los militantes más jóvenes colocaron un ramo de flores y se pronunciaron unas palabras.
La heroica ‘batallita’ del Zulema
Se cumplen 199 años del  choque entre guerrilleros y tropas francesas a orillas del Henares, el episodio más singular de la Guerra de la Independencia en Alcalá

El hito más conocido de la Guerra de la Independencia contra los franceses en Alcalá celebrará su bicentenario en 2013. El ‘Dos de Mayo’ complutense, por llamarlo así, tuvo lugar otro día de mayo, el 22, pero de 1813 y consistió en una cruenta batalla, o así se consideró durante mucho tiempo,  en los alrededores  del puente del Zulema contra las tropas napoleónicas, que después de aquel choque abandonaron Alcalá para siempre.

Durante los cinco años que duró la contienda, los franceses permanecieron en la ciudad de forma casi ininterrumpida. Alcalá era el centro de operaciones desde donde las  fuerzas del invasor ejecutaron sus rapiñas y saqueos por toda la comarca. La población se resistió a través de las guerrillas comandadas por cabecillas como ‘El Tuerto’ o don Diego, pero sobre todo por Juan Martín ‘El Empecinado', uno de los guerrilleros más famosos de la Guerra de la Independencia y emblema de la facción liberal.

La partida de El Empecinado hostigó a los franceses en nuestra comarca desde casi el inicio del conflicto bélico. Y su participación fue crucial en la liberación de la ciudad, por ser el protagonista de la citada batalla en el puente del Zulema.

Esteban Azaña, en su célebre historia de Alcalá,  describió el episodio como una “batalla heroica, gloriosa y sangrienta” en la que la correlación de fuerzas era  de lo más desigual: mientras los ‘Empecinados’ eran poco más de un millar, sin caballería ni artillería, los franceses sumaban en torno dos mil quinientos efectivos, con caballería y una generosa dotación de cañones. De acuerdo con el relato de Azaña, los guerrilleros se situaron en los cerros que rodean el puente y allí aguantaron las batidas del fuego francés. Más tarde, en la lucha cuerpo a cuerpo, lograron rechazar a la tropa napoleónica, que se retiró del lugar tras varias horas de encarnizada pelea, quedando “el campo cubierto de cadáveres, de donde se recogieron más de doscientos heridos”.

Otros testimonios, sin embargo, convierten esta encarnizada batalla en apenas una escaramuza. El Cronista de la Ciudad, Vicente Sánchez Moltó, y la investigadora María Rosa Fernández Peña se hacen eco de esta otra versión de la ‘batalla', casi con toda probabilidad la más factible, a tenor de las pruebas recogidas por los historiadores.

Para empezar el equilibrio entre los bandos eran más ajustado que el ofrecido  por Azaña: 1.500 infantes y 500 caballos de parte española y 1.200 infantes, 200 caballos y dos cañones del lado francés. Los guerrilleros de El Empecinado se situaron en los barrancos y cantiles del otro lado del Zulema, mientras que la columna de los franceses, procedente de la ciudad, abrió  fuego desde las orillas de río. Con las primeras luces del día comenzó el intercambio de disparos, que se prolongó durante varias horas.

Una fuerza de caballería española procedente de la zona de Ajalvir, alertada por el estruendo de los cañones, se aproximó hasta Alcalá, lo que obligó a los franceses a batirse en retirada hasta Torrejón. Como resultado del intercambio de disparos, el bando francés registró tres muertos, tres prisioneros y alrededor de 30 heridos; el bando español, por su parte, tuvo en su parte de bajas tres muertos, otros tantos prisioneros y una docena de heridos.

Sea como fuera, después de aquella batalla o ‘batallita' los franceses jamás volvieron a pisar la ciudad, que quedó definitivamente liberada del invasor.

Pedro P. Hinojos - lunes 21 de mayo de 2012 - Diario de Alcalá





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