¡SANTIAGO Y CIERRA, ESPAÑA!

¡Santiago y cierra, España! es un grito de guerra y autoafirmación tradicional de la cultura española, se cree que fue pronunciado por primera vez hace ya 800 años durante la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Esta expresión fue utilizada durante la batalla por el rey Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra (el Fuerte) para dar orden de atacar a los moros.

Cuando se dice ''Santiago'' se pretende invocar al apóstol Santiago, patrón de España; por otro lado ''Cierra'' es una antigua orden militar cuyo significado es el de iniciar combate, embestir o acometer. Bajo el grito de ¡Santiago y cierra, España! se combatió durante la reconquista pero no dejó de ser utilizado en ocasiones posteriores, desde la época imperial hasta la época moderna; en la actualidad es el lema del Arma de Caballería del Ejercito Español.

Durante la época de la Reconquista el Apóstol Santiago se convierte en un personaje al que se invoca para obtener la protección divina en la lucha frente al infiel. La tradición de la frase “Santiago Matamoros” se remonta al reinado de Ramiro I (muerto en 850) que sucedió en el trono de Asturias y León a su tío Alfonso el Casto (muerto en 842). Al fallecer su tío, los moros reclamaron el tributo de las cien doncellas (cincuenta hidalgas y cincuenta plebeyas) que tenían impuesto a los cristianos. Ramiro I que estaba en Bardulia (antiguo nombre de Castilla la Vieja) no quiso entregarles las cien doncellas y se encontró frente a frente con la morisma en Clavijo (La Rioja) donde en la víspera de la batalla, según la tradición, se le aparece en sueños el Apóstol Santiago. Santiago le comunica que ha sido designado por Dios como Patrón de las Españas. Santiago anima a Ramiro al combate y le pide que lo invoque. Los cristianos dan batalla al grito de “Dios ayuda a Santiago”, y las huestes moras son vencidas, al parecer vieron un jinete montado a lomos de un caballo blanco y espada en mano al frente de las tropas cristianas, que identificaron como el Apóstol Santiago. Aquella gloriosa jornada de las armas cristianas en la Batalla de Clavijo será la fundación de la Orden de Santiago.