Visita a Numancia, la Laguna Negra y Medinaceli


En fechas recientes, miembros de Juventud Nacional San Fernando de Henares nos desplazamos a la provincia de Soria, para visitar el yacimiento arqueológico de Numancia, una de las ciudades antiguas más importantes de nuestra historia, y su entorno natural.

Comenzamos nuestro viaje desplazándonos al pueblo de Garray cerca de allí, a unos 7 km se encuentra el cerro de la Muela donde localizamos el yacimiento de Numancia, urbe más famosa de la tribu de los arévacos. Actualmente se pueden visitar los restos urbanos y las reconstrucciones defensivas de la época posterior al famoso acontecimiento histórico que enfrentó a los numantinos durante varias décadas con los romanos. Comenzaron las llamadas Guerras Celtibéricas en el 153 a. C, su enfrentamiento con Roma vino provocado por la ayuda prestada por los numantinos, a los aliados y amigos de Segeda, quienes se refugiaron en las murallas de Numancia. Comenzó entonces un periodo de varias décadas de resistencia y lucha contra las legiones romanas, quienes solo con un cerco amurallado de 9 km levantado por los romanos, consiguieron mermar al pueblo numantino, al cortar los suministros que la ciudad recibía de los vacceos, uno de los pocos pueblos vecinos que no se amedrantaron ante las presiones del ejército romano. Las hambrunas y las enfermedades hicieron caer a la ciudad de Numancia, cuando algunos de ellos se entregaron como esclavos, mientras que la mayoría decidió poner fin a sus vidas suicidándose, haciendo así prevalecer su condición de hombres libres. Esta resistencia y este heroico final, ha hecho de Numancia un ejemplo para todos los patriotas, por ello nosotros nos decidimos a visitar este yacimiento, donde aquel patriota que lo visite se sentirá en contacto directo con uno de los orígenes de su identidad. 

Tras llegar a las mismas puertas de la ciudad amurallada nos adentramos en las mismas calles donde hace mas de 2000 años nuestros antepasados deambulaban y rendían pleitesía a los dioses de la guerra, en esas calles se respiraba el olor tan característico de nuestra piel de toro, una vez allí vimos un pequeño documental en el cual se escenificaba la vida en la ciudad, tras él, comenzamos nuestra marcha a través de las calles de la mágica ciudad, decidimos visitar el yacimiento de manera autónoma, ya que varios asistentes conocíamos perfectamente la ciudad, visitamos dos viviendas reconstruidas, una de la época celtibérica y otra de la romana, nos adentramos dentro de los caminos y subimos a lo alto de una de las murallas. Cuando bajamos de ellas, acabando así la visita, solo pudimos desear poder volver, y que se mantenga siendo conservado, estudiado y abierto el yacimiento, y que casos como los de la red de parques arqueológicos de la mal llamada Castilla-La Mancha, los cuales tras varios años de trabajo para poner a disposición del todos los españoles varias zonas arqueológicas han sido cerrados al público, suprimiendo a los equipos de investigación y gestión, con la clara intención de ceder la gestión a alguna empresa privada. 



Nuestro viaje continuó dirigiéndonos a la Laguna Negra, un paisaje extraordinario en una mañana soleada pero con el camino nevado, tras andar más de 8 km de subida llegamos por fin a nuestro objetivo, exhaustos pero llenos de orgullo por haberlo conseguido, tras disfrutar del paisaje emprendimos nuestro camino de regreso.




Acabando nuestro viaje y coincidiendo con la vuelta a Madrid hicimos una parada obligatoria en la ciudad antigua de los bellos y romanos, Medinaceli, visitamos el arco romano, la plaza Mayor, así como el monumento que Medinaceli dedicó a uno de los últimos poetas románticos como es Ezra Pound, y el resto de sus emblemáticos monumentos como el castillo, etc. 

Fue un fin de semana de camadería y buen ambiente